viernes, abril 15, 2005

Sí te gusto.

- Dime cosas...
- Ay, esa vocecita triste.
- Va, dime cosas...
- Pues te diré algo: me he comprado un amasador de pan. He pensado que quiero que seas mi modelo porque tengo una fotografía en mente que sólo la puedo hacer contigo. Se trata de lo siguiente: tú, desnudo, boca abajo, en el suelo, recubierto de harina y con el amasador de pan a tu lado. La foto se titulará “Y Dios creó al Hombre”. Para la segunda foto necesito un campo de amapolas. Dime, ¿hay algún campo de amapolas cerca de tu casa?.

lunes, abril 11, 2005

No te gusto

En realidad, no te gusto.
No me gusto.
Soy otra persona a la que le faltaba mucho por pulir.
Ahora no sé en qué me he convertido.

Hubo un tiempo en que llamaba a gente
y le pedía un “dime cosas” y decían.
Prácticamente coincidían contigo, pero nada nunca les hirió.
Hice daño a quien más quise y cuando decidí dejar de herir
me hirieron a mi. Con razón.

En realidad, no te gusto.
Yo me miro, y no me gusto.
A veces si me gusto, pero también a veces me miento.
Ahora no sé en qué me he convertido.

En el conjuro ideal para unir el alma
debe darse un par de condiciones:
las virtudes que necesito los defectos que comprendo.
Resultó que mi gran virtud la viste mi gran defecto.

Hubo un tiempo en que me dejaba sorprender por los trucos.
En que hacía el payaso.
En el que tenía muchos más cojones que ahora.

Hubo un tiempo en que necesité algo en mal momento.
Hubo un tiempo en que dejé de necesitar.
Hubo un tiempo en que me sentía acertado.
Hubo un tiempo en que sentía el camino debajo de mis pies, y no perdía el norte
ni el rumbo
ni tenía las velas al pairo.

No te gusto, en realidad, y es la peor forma de sentirse feo.
No me gusto.
No me quieras.

Estuve dispuesto a esperarte hasta las 22h de la mañana siguiente
o a mentirte
o a ser guerrero
o a prepararte una olla de chocolate antes de la batalla.

No te gusto. Eso va más allá.
Sé que darías el mundo porque pudiera gustarte.
No me gusto, al fin y al cabo,
el paso de payaso a bufón no es tanto.

Dentro del agujero oscuro y pequeño, en posición fetal,
te cuento, no se está tan mal.
Ella tenía razón.

domingo, abril 10, 2005

A salvo.


Soñé que una nube negra de maldad acechaba la ciudad, y debía quererte muchísimo para hacerte fuerte, ya que tú eras la única persona que podría liberarnos.

Aun dormida me preguntabas qué te estaba haciendo.

Te masturbaba. Tú no entendías nada. Yo no podía contarte porque si sólo hubieras acercado a imaginar el peligro que estaba por llegar, te hubieras muerto de miedo.

Te besé desde el alma como pude, para hacerte fuerte. Tú estabas confundida. La nube negra se acercaba pero tú nos salvarías a todos. No tenía ni idea de cómo lo harías. Confiaba en tí mi vida.

Te pusiste sobre mi y me besaste también. Aun medio despierta. Noté tu sexo empapado sobre el mío. Supe que estabas preparada para salvarnos a todos. Seguías preguntándome, yo guardando el secreto.

Ahora sólo había que esperar que llegara el halo de maldad.

Estábamos a salvo.

domingo, abril 03, 2005

Pegando el cante

¿Cuánto hace desde la última vez que cantaste?.




La PSIQUE es un integrado neuronal cabrón, que cuando el ICH (Integrado de Conducta Humana) lleva mucho tiempo sin cantar, evoca una melodía rabiosa para dejarte en ridículo delante de quien pueda oírte. Un ejemplo claro sucede cuando uno hace tiempo que no va al cine: la PSIQUE evoca la canción de movierecord. Vaya putada. No te la puedes quitar de la cabeza.

La PSIQUE no entiende de calidad musical. Todo lo contrario. El HIT de RadioTeleTaxiFMyOlé es el single candidato a salir a flote. La húngara, currichi, los chunguitos,... sin contar con la canción odiosa del anuncio repelente de compresas, pavo sin sal, zumo Don Simón y leches Pascual, o la del colacao.

El problema está en nuestra cultura. Creo que en el mundo somos los menos “cantongos” (los que bailan son bailongos, ¿no?). En Brasil y Cuba, los niños nacen con las percusiones y los sones en los labios. En África la gente canta en los pueblos, en las calles, en su vida y son la cuna (y origen) de las verdaderas cunas americanas del jazz, blues, swing. Sólo un detalle, en la música africana predomina el uso de las pentatónicas y las “blue notes”, y no tiene nada que ver con que el Si y el Fa tuvieran connotaciones satánicas en la edad media. Vamos, que estaba todo más que inventado por esos lares.

¿Cuánto hace desde la última vez que cantaste? ¿En un karaoke? ¿Con alto grado de intoxicación etílica? No importa que nadie te oiga, canta. Busca una melodía que te guste, atrévete con alguna pieza de jazz vocal, busca una canción que te haga sentir bien y ensáyala. Empieza, si quieres, en la ducha. Cierra los ojos si te da vergüenza. Canta con la ducha llena. No importa si bien o mal...

Ahora tengo una melodía en la cabeza, y voy a cantarla: “Always look on the bright side of life” de Monty Python. Sólo sé el estribillo, y además también puede silbarse.

Propongo varias opciones:
- Eres un enfermo, de las Supremas de Móstoles (yo también mandé un SMS... Tongo!!)
- La distansia el mayor enemigo, de Tijeritas.
- Perdóname, del Civera.
- Las Valkirias, de Wagner.
- Últimamente, de Ismael Serrano.
- The killer song, de la bso de Kill Bill vol.II (en silbidos).
- Valió la pena, del Mark Anthony.
- Cuervo Ingenuo, de Javier Krahe.
- Summertime, de Gershwin.
- Don’t worry, be happy, un medley de Mecano, la canción del verano de la ONCE, ...