Signos de evidencia.
Mi casa está llena de mecheros que no funcionan. Unos por falta de gas, otros por falta de piedra, pero con el elemento común de que no encienden. No obstante, se sigue pensando que con piezas de cada uno podríamos reparar la falta de otros. Algo así como en la vida misma.
Mi vida está llena de sentimientos que no funcionan. Unos por falta de gas, otros por falta de piedra. Una pasión por algo podría reemplazar la inapetencia de otras cosas, y sigo pensando que con los retales de mis emociones tal vez se pueda reconstruir una entera.
La pérdida tiene, por tanto, otras connotaciones. Es imposible negar los signos de evidencia, pero si es factible en gran medida fingir una sustitución de eso mismo por nada. Pierdo los mecheros y los suplo, pierdo las emociones y finjo que las suplo. Nunca sé bien que es real o que es fingido. De hecho, suele ser interesante fingir que finges, o dejar de fingir del todo. En ambos casos, cualquier cosa es mejor que nada.
Mi nada está llena de cosas a medio llenar. De libros sin acabar o libros acabados con finales acordados. Un puzzle no está acabado cuando se han juntado todas las piezas, sino cuando está lacado, enmarcado y colgado de cualquier parte. ¿Cuál es entonces mi trabajo? Componer puzzles, acabar puzzles, perder mecheros y hacer retales de emociones.
No es cierto, tan sólo es un puzzle incompleto.
Tal vez por eso no acepto invitaciones y me instalo sin que me hayan invitado. No tendría ningún sentido estar allí como miembro de un conjunto. Sigo estando allí cuando ya me he ido y vuelvo a cerrar un libro acabado con el capítulo final real y sólo así puedo sentirme en paz.
Mi paz está turbia por ser objeto de prostitución tantas veces. De la misma forma que un regalo de contenido místico o esotérico debe ser robado o regalado para que surta su efecto, igual ocurre con mi paz. Comprarla es comprar humo. Robarla es violar su estado sin garantías de regeneración pero tomada en su estado más puro. Como un mechero o un libro. O un cojín lleno de retales.
Cuando todo sucede, la pérdida, el deterioro, la violación y la pérdida de emociones, tan sólo queda un libro completo y cerrado, lleno de signos de evidencia.




