El diario de Romeo.
con permiso de William... Acto V. Escena III.
En el mausoleo de los Capuleto, Romeo mata en duelo a París.
Paris: - Pero Romeo, ¿qué has hecho? No lo entiendes... yo... no es lo que parece
Romeo: - ¡Claro que lo entiendo! Eres, eres... ¡El pariente de Mercutio! ¡No eras tú quien quería casarse con ella! Mi criado me lo dejó muy claro, pero yo no quise hacerle caso. ¿Por qué no le atendía? ¿Lo soñé? Sí, no, Julieta iba a casarse con París ¿o acaso lo estoy flipando? Madre mía, creo que me estoy volviendo loco. ¿Lo habré imaginado?... ¡Oh! ¡Dame la mano! ¡Yo te enterré en una tumba triunfal! ¿Una tumba? ¡Oh, no! ¡Una linterna, joven víctima! Porque aquí descansa Julieta, y su hermosura transforma esta cripta en un regio salón de fiesta, radiante de luz. Aquí te dejo, París, al lado de mi amada. ¡Muerte, un muerto te entierra! ¡Cuántas veces habré visto ya el túnel de luz precursor de la muerte, y habrán venido mis amigos y semejates a buscarme!, ¡Oh! ¡Amor mío! ¡Esposa mía! ¡Te veo ahí tumbada y más muerta que la mojama, tan bonita que eras y tan bonita que te siento, no somos nadie, amor! ¡Tú no has sido vencida! ¡Un rostro tan bello como el tuyo no puede morir, lo puedo ver en tus mejillas, en el carmín de tus labios! Mira que estás buena, Julieta, y el pálido estandarte de la muerte no ha sido enarbolado aquí... Teobaldo, ¿tú también muerto aquí? ¡Oh! ¿Qué mayor favor puedo hacer por ti que, con la mano que segó en flor tu juventud, trochar la del que fue tu adversario? ¡Perdóname, primo! ¡Ah! ¡Julieta querida! ¿Por qué eres aún tan bella? ¿Pensaré que quizás pasaste por quirófano para parecer siempre joven y radiante? Habré de creer que el fantasma incorpóreo de la muerte se ha prendado de ti y que ese aborrecido monstruo descarnado te aguarda en esas tinieblas, reservándote para manceba suya? ¡Vamos, como que no lo permito, que me voy contigo, Julieta, a las fauces del averno y que no acabe nunca esta noche! ¡Aquí! Aquí quiero quedarme con los gusanos, siempre a la verita tuya ¡Oh! ¡Aquí fijaré mi eterna morada, descanso y reposo junto a mi amada!... ¡Ojos míos, lanzad vuestra última mirada! ¡Brazo, dad vuestro último abrazo! Y vosotros, ¡Oh, labios! Par de boca que tanto placer me disteis, sellad con un legítimo beso el pacto sin fin con la acaparadora muerte, a ver si me muero. (Cogiendo el frasco de veneno). ¡Ven, amigo conductor! ¡Ven, guía fatal! ¡Haz que me muera, que yo no puedo ver a mi amada muerta! ¡Estrella mi barco contra las rocas, que yo ya no navego más! (bebiendo). ¡Brindo por mi Julieta! ¡Viva el venenero! ¡Tu veneno funciona! … Así muero... ¡con un beso!… (Muere. Llega Patricia Gaztañaga.)
Patricia Gaztañaga: - Pero ¡Dios mío! El invitado acaba de morirse. ¿Qué veneno le habéis dado? Vaya, un minuto de publicidad y la que se lía... ¿Hay sangre en el plató? ¿Qué ha pasado?, ¡REALIZACIÓN! (Entra en el sepulcro) ¡Romeo! ¡Pálido está como la muerte! ¡Paris cubierto de sangre!... volvemos a la publicidad y volvemos en un momento. Julieta, ¡despierta! (Despierta Julieta)
Julieta: - Patricia, me he quedado frita... vaya peñazo de programa, ¿dónde está mi esposo? Ya recuerdo dónde debía yo estar y allí estoy. Pero ¿dónde está Romeo, Patricia? ¿En qué lugar del plató se esconde? ¿Se ha sorprendido con la broma? ¿Le habéis puesto el video?
Patricia Gaztañaga: -Julieta, hemos tenido un pequeño problema técnico. Deja ese lecho de fingida muerte que volvemos de la publicidad y aquí se ha liado la de Dios es Cristo. La suprema voluntad de Dios ha venido a desbaratar el guión. Sígueme. Tu esposo yace muerto a tu lado, y Paris muerto también. Me largo a TeleSierra a presentar adivinanzas, ¡ven conmigo Julieta!.
Julieta: - ¡Pues yo no me moveré! (Sale Patricia Gaztañaga) ¡Esposo mío! Más ¿qué veo? Una copa tiene en las manos. Con veneno ha apresurado su muerte. ¡Cruel! No me dejó ni una gota que beber. Pero besaré tus labios que quizá contienen algún resabio del veneno. Él me matará y me salvará. (Besándole) ¡Tus labios están calientes todavía!
Regidor: - ¡Entramos en plató! 5 segundos.
Julieta: - ¿Qué? ¿Rumor? ¡Vamos al grano! (Cogiendo la daga de Romeo) ¡Oh daga bienechora! ¡Enmohécete aquí y dame la muerte! (Cae sobre el cadáver de Romeo y muere)








