martes, diciembre 20, 2005

El problema de pedir ayuda.

No es tan sencillo, ni implica recurrir en el beneficio de la víctima. Es preciso que no haga falta pedirla con quien es necesario que entienda que debe ayudar. Pedir ayuda puede ser como pedir a alguien que se disculpe en presencia del ofendido. Ya no vale.

No es tan sencillo, ni es posible establecer cuando puede pedirse y cuando no. A veces, quizás las personas hayan perdido el derecho de ser ayudables, o ayudantes para uno. Cuando eso sucede ya no hay marcha atrás. Es un jarrón roto y pegado. Un S.O.S. en morse (... --- ...) aun se entiende menos. Si pides ayuda y al otro lado una operadora te cuenta que no puede ayudarte, créeme, tu alma estaba mucho más tranquila antes.

No es tan sencillo, el problema no está resuelto ni siquiera por resolver.

Hay ciertos estados incomprensibles de equilibrio,
que pueden prolongarse infinitamente en el tiempo.

lunes, diciembre 19, 2005

La necesidad de posesión...

...es el primer sentimiento que llega, y el último que se va.

domingo, diciembre 04, 2005

De pensando a pensando.

Pensando que no sé por dónde debería empezar
A empezar a contar todo lo que no me cuadra.
Cuadrado o a cuadros, o redondo o sin forma
sin formación, información, educación o logopedia
pedía un minuto de tu atención a prestarme
estarme poco tiempo, tan sólo el necesario
cesareo derecho al que me atengo, si posible fuera
fuera o dentro de este lugar tan frío y distante
instante que te pido, sólo, para empezar a contarte
a contar te pido que me prestes un segundo
segundo de escucharme primero mi pensamiento,
miento, el desorden de mi aturdida mente
me enteré posteriormente de mi principio postulado
tu lado, al que quisiera sentarme a decirte claro,
claro, siempre y cuando tu quisieras.
Sí, eras el centro de eje de mi corazón
razón de más para contarte que algo me inquieta.
Quieta, por favor, siéntate e intenta comprenderme:
prenderme de esta forma sólo consigue agobiarme,
obviarme mi ser, ahogarme de mí, hasta casi olvidarme
darme tiempo, calma, paz, lejanía, distancia, reposo,
poso del peso de llevar a cuestas, en subidas cuestas,
cuestas tanto ascender con la piedra y dejarla rodar
O dar, o recibir, o dejar de estar tan preocupado
ocupado en mis cuentas de números que se restan.
Están tan lejos mis sueños, que no hay forma que los intuya
Tuya la parte, mitad, y mía la otra culpa restante,
estantes expectantes de la resolución por ósmosis inversa
versa presagio de inminente decaer sin freno al fracaso
caso cerrado, caso omiso, por Dios te pido hazme caso,
¿acaso no crees que merezco poder contarte mi lágrima?
Grima te causo, si ni siquiera he empezado a decirte,
irte ahora no, mejor te cuento yo por si hay remedio
medio dudo de si será posible no andarme por las ramas
¿Amas? ¿amo? siglos de la nada, sopesando, compensando,
pensando que no sé por dónde debería empezar.

Decálogo


Diez: Las uñas de mi mano.
Nueve: Un mes menos mi embarazo.
Ocho: Las narices de Pinocho.
Siete: Afilada y en punta cual estilete.
Seis: Mujeres hubo en mi vida.
Cinco: Lobitos, los que tuvo la loba.
Cuatro: Esquinitas.
Tres: Tristes, en el trigal.
Dos: Gardenias.
Uno: Pues yo mismo.

* Le estoy enseñando a ver las cosas como las siento. Aun no me comprende bien, todo lo ve oscuro. Siempre me pide más luz, o todo lo ve borroso. Quizás debería aprender a enseñarle mi forma de ver las cosas, pero no quiero que empiece a llorar tan pronto.